Noticia
14-03-2017 | Argentina
0,75% un impuesto incierto y que tampoco alcanza
Fuente: wgm-la.com
« El objetivo de esta ley es recaudar $6000 millones aunque la AFIP ya advirtió que no llega a percibir ese importe. »
 

La AFIP calculó que recaudaría $6.000 millones con la mayor presión impositiva sobre la industria del juego. El principal impuesto por cobrar, según la ley del Congreso, es un 0,75% sobre cada apuesta en un juego de resolución inmediata. Esto puede ser en una máquina tragamonedas, o una "raspadita" que se juega en una agencia de barrio. El problema radica en que el cálculo realizado para el cobro de este impuesto se hizo sobre el sistema COIN IN, que es el procesamiento de cada una de las apuestas efectuadas por los jugadores (créditos y re apuestas). Los empresarios explicaron a los responsables de esta disposición, que, a través del COIN IN es imposible generar la retención. Esto se debe a que es un número estadístico (dinero no visible) -Créditos apostados y no dinero apostado- Se podría interpretar como apuesta efectiva pero no lo es, y ahí está el problema en cuestión. El impuesto se refiere a la “capacidad contributiva” y el COIN IN no genera esa capacidad contributiva. Sorprende entonces que quien regula y determina este impuesto no tenga noción de este detalle técnico.

La intención de la ley es que, cuando se concreta la apuesta por parte del jugador, el operador realice una especie de retención impositiva sobre el monto apostado, disminuyendo la cantidad de créditos en juego, lo cual, al ser consultado con varios proveedores de máquinas tragamonedas, han negado la posibilidad de automatización, concluyendo que el impuesto no puede trasladarse, lo que agrava la situación del operador. No habiendo posibilidades técnicas u operativas de llevar adelante el cobro del impuesto a los apostadores, quien terminará haciéndose cargo del pago del tributo a partir del cálculo de las apuestas concretadas (considerando a tales como expendio, es decir, efectivo puesto en juego) son los propios explotadores de las máquinas tragamonedas, situación que modifica radicalmente la ecuación económica de la actividad, haciendo que en muchos casos no sea rentable mantener operando las salas de juego como lo hacen en la actualidad. Esto traerá grandes perjuicios, no solo a quienes trabajan en el sector, sino también a las arcas públicas que dejarán de obtener ingresos de los cánones, impuestos provinciales y municipales.

Es claro que quienes escribieron la comentada ley no tuvieron en cuenta la totalidad de los agentes que intervienen en la operación, y descuidaron los perjuicios que esto traerá no solo al empleo sino a la economía del propio estado.

Originalmente las máquinas tragamonedas no tenían contadores, se apostaba ingresando monedas a la máquina. En caso de ganar pagaba con monedas y en caso de perder la apuesta, la moneda era retenida por la máquina (de ahí su nombre de "tragamonedas"). Cuando pagaba la máquina, la misma entregaba las monedas obtenidas como resultado de la apuesta ganadora y el apostador tomaba las mismas y las volvía a ingresar a la máquina para seguir apostando. Por lo tanto el COIN IN era igual a la apuesta realizada. De ahí que el contador se denomina COIN IN (moneda ingresada). Hoy en día cuando ingresa dinero en el slot, la máquina permite generar apuestas, las que se pueden ganar o perder. En caso de perder la apuesta la tragamonedas consume el crédito apostado y en caso de ganar, le suma más créditos al apostador. Esos créditos se pueden re apostar. Cada vez que se genera una apuesta, ya sea que ingresa dinero o que se re apuestan los créditos ganados, los marca un contador de la máquina tragamonedas denominado COIN IN. Se calcula que un jugador re apuesta 4 veces lo que apuesta.

Desde hace tres años atrás la AFIP tiene una resolución, donde obliga a todos los operadores de juego a informar algunos contadores de la máquina tragamonedas, uno de ellos es el COIN IN. Por esta razón creyeron que aplicar el impuesto al COIN IN era lo correcto. Porque entendían que era dinero efectivo ingresado a la máquina y no créditos obtenidos como resultado de apuestas anteriores. De manifiesto el inconveniente de aplicar el impuesto sobre el COIN IN, la opción siguiente es pasar al CASH IN, contador que verifica la cantidad de billetes que ingresan por el apostador (no incluye las re apuestas) es decir es el dinero efectivamente apostado por los jugadores. Este sistema sí permitiría generar capacidad contributiva. Los montos que reúne el CASH IN es el 25%, ¼, de los $6000 millones ($1500 millones) del objetivo de la AFIP. Cinco años atrás, la metodología de apuesta paso al sistema actual TITO (Ticket in – Ticket out) reemplazando las monedas por tickets papel (ya sea dinero papel o tickets canjeables por dinero en efectivo en las casas de apuestas).

Por otro lado el impuesto nuevo que se pretende aplicar al juego del 0.75 sobre la apuesta (la cual podrían llevarla a 1 según lo dice la ley), alcanza en un título a las máquinas tragamonedas y en otro, a las apuestas on line. En esta última habla que se va a considerar apuesta a la compra de créditos. La compra de crédito para apostar on line se efectúa a través de las operaciones con tarjetas de crédito. En el caso de ganar, el apostador obtiene crédito para seguir apostando pero no lo está adquiriendo. Por lo cual si en un impuesto se está cobrando a la compra de créditos, en el otro impuesto (tragamonedas) también debería estar cobrando a la compra de créditos.

Habría que ver si las posibilidades técnicas u operativas se dan para poder llevar adelante esto como corresponde. Porque así como está planteado, al día de hoy parece ser inviable por donde se lo mire. Se dice que el fin justifica los medios, pero en este caso ni el fin se está alcanzando ($6000 millones que se pretenden recaudar con este impuesto), ni el medio porque imperativamente este impuesto no tiene sustento y es casi imposible su implementación.

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